| En
los albores del siglo XXl, los frecuentes cambios de escenario
en lo social, político, económico y cultural,
demandan de las instituciones formadores de maestros nuevos
planteamientos dentro de lo educativo y concretamente en
lo pedagógico, |
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invitándonos a repensar nuevas
concepciones para definir desde ellas nuevas políticas
y propósitos dirigidos a un nuevo formador
de generaciones, quien tendrá que enfrentar los retos
de un siglo, que clama por valores universales del ser humano
como la libertad, la responsabilidad, la autonomía
y los que correspondan al desarrollo del pensamiento global.
La
educación como práctica social, por la naturaleza
de su rol, ha sido la impronta en la formación de nuestros
egresados, que a lo largo de casi una centuria han aprendido a
identificar los procesos de desarrollo del niño, a sorprenderse
de los sueños del escolar y a comprender sus miedos y
temores. Han aprendido a compartir sus saberes y su liderazgo
y ver detrás de las complejas emociones humanas el valor
real de cada persona.
Queremos,
como comunidad educativa, continuar con estos procesos formativos,
repensando nuestra misión y visión con el
fin de dar respuesta a los requerimientos sociales y a las políticas
que sobre formación de educadores ha planteado el MEN.
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